Leopoldo Peña del Bosque

Nacido hacia 1952 en Puerto Bagdad, Tamaulipas, México, es el segundo hijo natural de dos esforzados coahuilenses atraídos a ese pequeño villorrio por la fiebre del algodón; a los 15 años de edad se avecinda en la ciudad de Monterrey, Nuevo León para estudiar en la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde termina con honores la carrera de Ingeniero Mecánico Administrador en 1972 y años más tarde en esta misma Universidad estudia una Maestría en Economía. En su vida profesional ha trabajado en los más importantes Grupos Empresariales de México, entre otros en FEMSA y el Grupo PULSAR Internacional, ocupando puestos directivos de naturaleza diversa en las áreas de ventas, planeación y mercadotecnia: Comprometido con su país y sus congéneres, trata siempre en su obra literaria de género satírico burlesco de dejar un aporte provechoso.
Destacan entre sus obras: “El Manual del Mentiroso” y “El Manual del Pendejo” que ejemplifican y dignifican el esfuerzo del autor por encontrar la cura y redención de estas enfermedades que atacan a un sinnúmero de personas sin distinción de sexo, edad, raza, credo o nación.

Listado de Obras del Autor:
- Manual del Pendejo (enviada para el récord de Guiness en su género)
- Manual del Mentiroso.
- Le enseñanza de Quevedo.
- Manual del Brujo o Rebuzno Onírico de Rete.

Con la alma ida

Campero de las sabana
Suéltame al cuaco retinto,
Que ya cansao de afanes
Quiere volver al potrero.

Se ve con el alma herida,
Carente siempre de antojos,
A ver si resopla el aire
Y el tiempo se la regresa.

La zarza y el verde pienso
Se le atraviesa en el seso
Volviéndole descuidado
Como un potro solitario.

Y en un descuido llanero
Pierde una pata en un hoyo
Y le matan como una bestia
Como a un siervo desvalido

Y allá la yegua alazana
Sigue de largo esperando,
A ese cuaco retinto
Que el destino le ha quitao.

 

Pregonera de mis penas

De la iglesia de las angustias,
Volaron al atrio mis penas.
Ahí se ven una a una,
y se presumen su historia.

Y a la asonada de lloros
que empapan a las baldosas,
trunca sonoro el reloj,
poniendo fin a tu historia.

Y es que el reloj dolorido,
de taciturna provecta,
admirado esta de vicios,
que le corroen los huesos.

Y las penas socarronas,
se me importunan de largo,
y mis lágrimas alcanzan
la altura del baptisterio.

Anegado en aquel pudridero,
el tálamo de la razón carcome,
al ver que el pregón de mis penas
fue diversión de perjuros.

Y la mujer que pensé,
Fuese extensión de mi alma,
Resultó ser pregonera
de las desgracias que lloro.

Ya ni cuento, ni me fío.
Me reservo de mis penas,
Que no hay mejor providencia
Que el cercenarme la lengua.

 

El recuerdo…

En el rincón del recuento,
Guardo una pena alevosa.
Sigue en vigilia en mi mente,
Ese recuerdo que añoro.

Y se arrebola en la noche,
Y no se duerme de día
Ni muere como el silencio
Cuando se ahoga entre el llanto.

Así se extraña a quien amas.
Así se sufre la ausencia…
Hay corazones que abrigan,
Los hados de los difuntos.

La luna que vende ausencias
Conmigo se ha prodigado,
Haciendo con mis recuerdos
Un río que no ha secado.

Y el sol pardo de invierno
Seguido se me hace largo.
Como esos soles perpetuos
Que se derrochan en junio.

 

http://www.lavozdelacometa.org/LeopoldoP-Bosque/index.htm

México

 

Música: By Ernesto Cortazar

 

 

Voltar Menu

 

Art by Ligi@Tomarchio®