Jose Martínez

Nací el 13 de Noviembre de 1982 en Barcelona, ciudad en la que crecí y en la que vivo actualmente. Aunque de pequeño me gustaba más dibujar, empecé a escribir pequeños cuentos en el colegio. La pasión que siento por la escritura, nació en la adolescencia, etapa complicada de la vida en la que se sufren muchos altibajos. A partir de esas vivencias y tras algunos desamores personales, empecé a escribir pensamientos y poemas. Hace un año decidí mostrar estos textos a través de páginas en internet y gracias a este medio, he conocido a bellísimas personas con las que he podido comunicar mis sentimientos e intercambiar experiencias y he hecho muchísimos amigos, que son lo mejor que me ha pasado y me encantaría seguir así, escribiendo, aprendiendo y conociendo buenas personas.

ALLÍ

Allí donde se pierde mi vista, encontré algo que no tiene precio y una canción necesaria. Pero el alterado esfuerzo de mis ojos entristecía bruscamente cuando, poco a poco, todo desaparecía. Te extraño.
Allí donde termina mi voz, encontré un poema susurrado entre las olas de un mar. Pero mi rojiza garganta y el ardor punzante se saludaron efusivamente. No podía decir que te amo todos los días.
Allí donde los pies llegaron caminando ansiosos un largo camino, encontré un sólo pensamiento: La llegada. Pero la ausencia, desagradable conocida, estanco mi andar. Te has ido.
Allí donde imagino diminutos seres fantásticos con movimientos rápidos, curativos, encontré una ninfa bañándose en mi lago. Pero la gente me dice que no existen. Creo en tu amor verdadero.
Allí donde intento volar, donde mujer para mi sólo hay una, donde una hoja en blanco se convierte en palabras, donde eres el ritmo que suena en la vida, encontré cosas necesarias. Pero ninguna tan imprescindible como cuando la supervivencia te acaricia y dulcemente me cedes una parte, como si me dieras la fuerza que anhelo para estar más tiempo a tu lado, un tiempo que es el único líquido que encuentro en mi propio desierto.
Te necesito porque eres panacea, eres hierba disuelta. Tan cariñosa que ansío más frascos, tú misma en grandes raciones. Te necesito toda, vertical y horizontal, hablándome com voz y con vista, abrigada y sin ropa, para que el significado de una sola palabra tenga sentido.

 

SIENTO QUE ESTOY...

Siento que estoy enamorado cada vez que terminan las clases y cojo mi cartera para salir del instituto. En la salida, charlo un rato con mis amigos y no puedo arrancar su mirada de mi cabeza. Entonces, me despido de ellos y empiezo una larga caminata hasta la avenida. Allí, leo el letrero de su panadería, entro y me dirijo al mostrador. Espero a que salga del almacén y entonces me pregunta que qué quiero. Al entregarme la barra del pan, acaricio suave y brevemente sus dedos con el mío índice. Me marcho. El tiempo que estoy allí, en la panadería, estoy enamorado.
Pienso en excusas tontas que justifiquen el hecho de que compro cualquier estupidez cada día, allí. De todas maneras, me hace sentir bien que note que la amo. Ahora mismo, podría parar a cualquier persona desconocida de la calle y empezarle a hablar sin cesar de ella, de lo que representa, de lo que significa en mi. Vuelvo a casa tras una tarde feliz y triste a la vez y me siento en el sofá a ver una película. En esta película estamos ella y yo:
Y yo la amo, en la ficción también, aunque en realidad ella ya sea princesa.
Le canto un poema con la desesperación que caracteriza a los desesperados.
En nuestra propia historia urbana, grito su nombre en las calles hasta que pierdo la cordura.
Mi vida es una espectadora de mi mismo y se ríe al ver que, sin ella, cada cosa que hago y cada paso que doy son trozos de un cuento absurdo.
Y yo sigo queriéndola, reclamando su amor sin rendirme, aunque me llueven piedras de rechazo...
Siento que estoy enamorado de ella.

 

NUESTRO AMOR

El amor puede ser una rosa bonita, llamativa, que huele bien pero a veces nos clava sus espinas. Puede ser una estación fría o calurosa.
Personas que se aman y andan en la orilla del mar. Su amor en cuatro pisadas en la arena húmeda. La marea las borra. Un día empieza y termina.
Dicen que el amor no es eterno. Imaginaré un futuro en el que nos miraremos como el primer día que nos vimos. Veo un presente en el que escucharte aún me hace temblar de felicidad. Recordé un pasado en el que descubrirnos fue algo maravilloso e increiblemente bonito para los dos:
Nuestro amor es lo que cuenta, pues es una rosa con muy pocas espinas, una estación tibia, un día que simplemente sigue su curso. Un amor tan fuerte que sus pisadas en la arena son inborrables para cualquier marea.

 

jmartinez82@hotmail.com

Espanha

 

Música: Hijo de la Luna, de Mecano

 

 

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